¿Qué hacer si tengo calambres nocturnos?

¿Qué hacer si tengo calambres nocturnos?

Pocas sensaciones son tan desagradables como despertarse en mitad de la noche por un dolor agudo, intenso y punzante en la pantorrilla o en la planta del pie. Los calambres nocturnos son contracciones musculares involuntarias, bruscas y dolorosas que afectan a un gran porcentaje de la población, especialmente a partir de los 50 años, a embarazadas y a deportistas.

Aunque por lo general no revisten gravedad, estas dolorosas sacudidas interrumpen el descanso, fragmentan el sueño y provocan que nos levantemos al día siguiente con una molesta sensación de fatiga muscular.

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¿Por qué aparecen mientras dormimos?

Al contrario de lo que se suele pensar, los calambres no ocurren solo por un sobresfuerzo físico. Durante la noche, la circulación sanguínea se ralentiza, la temperatura corporal baja y adoptamos posturas prolongadas que acortan el músculo. Si a esto se le suma una ligera deshidratación o un desequilibrio de minerales, el sistema nervioso envía una señal errónea que deja el músculo completamente bloqueado.

Para solucionar este problema de raíz, la clave no es masajear la zona cuando ya duele, sino adoptar un enfoque preventivo e integrativo.

El enfoque de la Medicina Ortomolecular: El equilibrio de los minerales

Desde la perspectiva de la medicina ortomolecular, el calambre muscular suele ser un grito de alarma de las células que denota la falta de nutrientes esenciales para la relajación muscular. El músculo necesita energía tanto para contraerse como para relajarse, y si faltan ciertos componentes, se queda “atrapado” en la contracción.

1. El Magnesio: El relajante muscular por excelencia

Es el nutriente rey para combatir este problema. El magnesio regula la entrada de calcio en las células musculares; si no hay suficiente magnesio, el calcio inunda la célula y provoca una contracción sostenida (el calambre). En la suplementación ortomolecular se priorizan formas de alta absorción como el bisglicinato o el citrato de magnesio, que no producen efectos laxantes y llegan directamente al tejido muscular.

2. El balance Potasio-Sodio

Estos dos minerales controlan los impulsos eléctricos de los nervios que conectan con los músculos. Una cena demasiado salada o la falta de vegetales frescos en la dieta pueden alterar este equilibrio, facilitando los espasmos nocturnos.

3. Vitaminas del grupo B (B1 y B6)

Una optimización de las vitaminas del grupo B protege y mejora la conducción nerviosa, evitando las señales eléctricas erróneas que desencadenan el espasmo en mitad de la noche.

Fitoterapia: Plantas para mejorar la circulación y el descanso

La fitoterapia aporta soluciones excelentes cuando los calambres están muy ligados a una mala circulación de retorno (piernas cansadas, varices o pesadez al final del día).

Viburno (Viburnum opulus): Conocido popularmente como el “árbol de los calambres”, su corteza se utiliza en el ámbito farmacéutico por sus potentes propiedades antiespasmódicas y relajantes sobre la musculatura.

Vid roja y Castaño de Indias: Si los calambres se deben a que la sangre se estanca en las piernas durante el día, estas plantas mejoran la resistencia de los capilares y activan el retorno venoso.
Pasiflora o Amapola de California: Al actuar como relajantes del sistema nervioso central, ayudan a disminuir la tensión acumulada en el cuerpo antes de ir a dormir.

Homeopatía: Alivio según el tipo de dolor

La homeopatía resulta muy útil como terapia complementaria para reducir la frecuencia de los ataques nocturnos, seleccionando la cepa según cómo se manifieste el calambre:

Cuprum Metallicum: Es el remedio homeopático de referencia para los espasmos y calambres violentos que aparecen de forma brusca, especialmente en las pantorrillas y los dedos de los pies, y que mejoran estirando el músculo o aplicando calor local.

Magnesia Phosphorica: Indicada cuando el calambre se acompaña de una sensación de entumecimiento y dolores neurálgicos que se alivian con la presión fuerte sobre la zona afectada.

Consejos rápidos antes de acostarse

Para prevenir estas molestas interrupciones en el sueño, se aconseja adoptar tres rutinas sencillas antes de apagar la luz:

1. Estiramientos suaves: Dedicar un par de minutos a estirar las pantorrillas y los tendones de Aquiles.

2. Hidratación: Beber un vaso de agua antes de dormir, ya que la deshidratación nocturna concentra las sales en el músculo y favorece el espasmo.

3. Evitar sábanas muy apretadas: Si la ropa de cama presiona los pies hacia abajo, los gemelos permanecen acortados toda la noche, facilitando el calambre.

Cruzarse de brazos esperando a que el próximo calambre aparezca no es una opción. No dejes que nada interrumpa tu sueño. En Farmacia Miquel queremos ayudarte. Nos preocupa tu bienestar de día y de noche. Consúltanos y juntos valoraremos tu caso en concreto para aportar una solución natural idónea. Estamos cerca de ti, en la Avenida Joan Miró de Palma número 17. Te esperamos.

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